DE IMAGINARIOS Y TORMENTAS
Uno va construyendo su correspondiente fase cognoscitiva y epistemológica,
no por uno mismo, (esto sería un fatalismo propio del egoísmo e individualismo más
excéntrico, cargado de orgullo e indiferencia), sino que hay que aclarar que
uno va construyendo sobre tierra fértil, por lo que va aprendiendo y heredando
del pasado, lo cual consciente o inconscientemente va enlazando todos los
elementos críticos conforme se madura y se desarrolla una actitud y capacidad para
explicar socialmente la realidad que se evidencia aparentemente frente a
nuestros ojos, pero que necesita ser interpretada y analizado dialécticamente con
todo y sus partes complejas y heterogéneas; y es aquí en donde al parecer la
sociología y la antropología pasan a ser ciencias desmitificadoras, las cuáles combaten
metodológicamente para quitar y romper el velo de la ignorancia o de la
opacidad que no permite ver lo evidente con claridad, coherencia y sentido
común.
En esta pequeña aventura sociológica quisiéramos remembrar las palabras del
maestro Baldomero
Arriaga Jeréz, cuando
afirma que:
“pensar en la realidad nacional, no sólo es un ejercicio mental importante
para la formación del espíritu crítico, sino también es un sustancioso
pasatiempo intelectual que da muchas satisfacciones. Pero es al mismo tiempo un
sacrificio espiritual, al comparar las realidades de otras latitudes desarrolladas
con la nuestra.
Cómo es bien sabido, el nacimiento de la sociología como ciencia estará marcado
por la intención no de analizar las circunstancias sociales de manera subjetiva
o descriptiva, sino de tratar de problematizar y desenmascarar ciertas
representaciones de la realidad, que los individuos asumen supuestamente de
forma connaturalizada, pero que en esencia son estructuras de poder que se
enfatizan para asediar, legitimar y construir estas estructuras a favor de
sectores hegemónicos.
La tarea de la sociología es la de asumir una posición crítica en torno a
las percepciones de la realidad estructural de la sociedad que en parte se
arraiga en la conciencia colectiva, pero por encima de está hay un sector que
controla la superestructura ideológica-política-jurídica, la manipula a su
correspondientes intereses; y esto provoca que en la conciencia de una nación se
cuestione, se pretenda quebrar o generar sismas políticos que deterioren el
orden del sistema y en el que se deslegitime la realidad de una nación.
La angustia se apodera de uno, dada la impotencia de acción en que se encuentra”.
Esto
posiblemente nos lleve a comprender que “la historia ya no es un flujo enigmático al que se sujetan los hombres y
las cosas. Ya no es una cosa que haya de ser explicada por la intervención de
poderes trascendentales o que se haga significativa por referencia a valores
trascendentales. La historia es... el producto (aunque inconsciente) de la propia actividad del hombre... No contiene nada que no conduzca en
último término a los hombres y a las relaciones entre hombres.”
La presente investigación parte de
la invitación establecida institucionalmente por la Dirección General de
Investigación de la Universidad de la universidad de San Carlos de Guatemala
(DIGI/USAC), puntualmente ésta temática es propia del programa de cultura,
pensamiento e identidad de la sociedad guatemalteca. Este estudio es un
esfuerzo en conjunto para tratar de analizar esencialmente sobre la temática de
los imaginarios sociales y cómo esta percepción se malogra pesimistamente
dentro de los rubros de la segregación, el racismo y el clasismo, bajo una delimitación geográfica
dentro de la sociedad del departamento de Suchitepéquez.
Empero hay que aclarar que en la
presente obra, se manifiestan algunas controversias que van desde una
aproximación al contexto “sociológico” como una disciplina positiva; y
someterlo a cuestionamientos “empíricos” pero unido en los aspectos teóricos
sobre las temáticas en discusión, en base a la contrastación sobre el contexto
territorial del departamento de Suchitepéquez. En este sentido sociología,
empirismo, teoría, población y territorio van fusionando y posesionándose en
base a una serie de estructuras debidamente problematizadas y planteando
sistemáticamente y coherentemente en el contexto hipotético; momentos que no
pueden desligarse de las aproximaciones científicas.
Pero para abarcar problemáticas
como la articulación de los imaginarios sociales y los efectos que genera en la
construcción segregacionista, clasista y racista, no puede anularse el
pensamiento de Durkheim, donde viene a demostrar que el
sociólogo debía basar su trayectoria investigativa en elementos cuantificables;
expresiones estadísticas que supuestamente reflejan las condiciones sociales y
contradicciones sociales. Pero los aspectos interpretativos deben consolidarse
dentro del pensamiento sociológico y filosófico, especialmente cuando se retoma
las lecturas intelectuales de Mills o Balandier.
Pero la sociología en la
actualidad debe tratar de rebasar estandarizado, lo aparente, lo subjetivo, ya
que en medio de la diversidad sociológica y del vasto conocimiento de temas
intelectuales extensamente abarcados, provoca toda una serie de ventajas como
desventajas metodológicas para abarcar temáticas específicas. Pero el reto del
sociólogo radica precisamente en tener la suficiente sensatez y el
equilibrio/orden de poder priorizar y de reconocer la invisibilidad de la
realidad para trasladarla al plano de la correspondiente objetividad.
Se debe establecer una atención
sobre el lenguaje común, en la vida institucional, en las percepciones de la
otredad, precisamente para construir parámetros críticos; y no precisamente
para separar la vieja vanguardia de una “sociología revolucionaria”, frente a la
“ciencia burguesa”.
No, sino de tratar de consolidar teorías
científicas que puedan potencializar espacios de optimización en el área de la
democratización y la inclusión; sin embargo una de las inquietudes es
preguntarnos ¿quién incluye a quién? Ahí es donde el pensamiento crítico deberá
de cuidar celosamente para elaborar una adecuada interpretación en el análisis
de la sociedad bajo la génesis del siglo XXI.
Cuestionar y combatir en contra de
los estereotipos y de las deformaciones cotidianas resulta una tarea en cierta
medida angustiosa, pero las particularidades expresiones históricas de la
sociedad guatemalteca, han evidenciado que los limitados logros
democratizadores han sido efímeros o tímidos, frente al cúmulo de conceptos
reaccionarios, externos –refiriéndose por ejemplo a las políticas
contrainsurgentes o efectos colaterales propios de las políticas de la Guerra
de Baja Intensidad (GBI) en Guatemala y América Central–, e internos; pero no
imposible, ya que las aspiraciones de los guatemaltecos y guatemaltecas por
consolidar el nuevo orden equitativo y transparente del Estado, sus
instituciones, sus políticas y la ciudadanía, implica por reconocer los viejos
errores del pasado para consolidar una nueva percepción sensible y creativa que
construya la significación de la nueva guatemalidad.
Este proyecto afanoso está
proseguido por cuatro capítulos. Los dos primeros de carácter
teóricos-metodológicos en donde se presentan algunos antecedentes importantes
para una mejor comprensión de lo que va tratar de discutirse y sensibilizarse
sobre la temática a retomar; y los otros dos, fueron desarrollados sobre la
propia discusión y contradicción socio-cultural de la sociedad del departamento
de Suchitepéquez.
El primer aporte de la actual
investigación construye, discute y abre un debate teórico concerniente a los
conceptos de imaginario social; segregación, racismo y clasismo; y asimismo
sirve de sostenimiento teórico.
A la vez, se desarrolla de forma
sintética sobre algunos autores y discusiones académicas; describe algunos
elementos teóricos a considerar a la hora de aproximarnos a la teoría de los
imaginarios sociales y su aplicación específica en aquellos grupos étnicos que
históricamente han quedado relegados en el subdesarrollo y expuestos ante la falta
de oportunidades. Se reconoce que los imaginarios sociales reproducen el
pensamiento dominante y que finalmente es asumida, proyectada o
internalizada bajo temor por los sectores populares, quienes resultan grupos
humanos vulnerables en la sociedad, pero en donde toda esta conformación
ideológica dominante se ha sostenido desde los periodos colonial y republicano,
fusionándose e incidiendo caóticamente en el presente.
. Lukács, Gyorgy
1971. History and Class Consciousness. Cambridge MA: MIT Press. [Ed. cast.: Historia y
conciencia de clase. Grijalbo: México. P. 186.